Aprendiendo a aprender
La vida es la vida...
Duele y renacerá.
¿Cuántas veces más? ¿Por qué no entiendes?
Siempre es lo mismo con la cordura que te queda.
JAMÁS, pero también SIEMPRE.
Gracias, ¿no sabes decir más?
La noche no parece tener fin; sólo quiero tener el fin. ¿Por qué noche y no día?
Porque le tengo miedo a la obscuridad; porque le tengo miedo a lo que no conozco; porque soy un pendejo.
Uno, dos, siéntate, respira y conoce la verdad.
Ya deja de torturarte, ¿no lo entiendes?
Come más afilares que atraviesen la garganta.
Seré una bestia sin pensar, ¿de qué me sirve? si la cuestión es disfrutar, según todos, ¿de qué me sirve disfrutar y ser feliz? Da igual y es mejor nada.
Ya acéptalo y sigue.
¿Cuántas vidas me tomará más tomar?
Respiro ansiedad y melancolía en las calles:
TODOS ESTAMOS JODIDOS.
No quiero ver a nadie volar y mucho menos llorar.
No queda claro que todos sienten, ¿no lo ven?
No quieren aceptar en lo que viven.
Recordar no es apropiado, porque se dice basta, bueno, eso es lo que yo espero...
No, ¿qué pasa? Sí, hoy basta.
La vida se me fue en un instante, porque no sabemos apreciar y disfrutar.
¿Cuánto tiempo tomará para aceptar las vidas paralelas?
Uno, dos, cuenta y no vuelvas a pensar, recordar y olvidar.
No me gusta perder ni reconocer, pero aún falta tantas cosas y soy cucaracha.
Una vez aprendido, sigue el juego en serio, donde todos saben y no hace falta enseñar.
¿Cuánto más piensas comer las oxidadas picudas?
Vuelvo a respirar.
