Hortaliza sintética verde
Bueno, el dolor comienza a desintegrarse lentamente y, al parecer, creo que voy dejando que la comodidad de mi espacio-tiempo desaparezca.
¿Qué? Oh, oh... es cierto. He sido un desconsiderado al no presentarme primero. Me llamo Adolfo y les pido una disculpa por leer mi imprudente bitácora matutina. Pero, ¿qué más podría yo hacer? no dejo que mi mente cree más imágenes, sólo le permito que recree a esa repugnante mujer en mi cabeza.
No logro comprender cómo las demás [Sí, les digo "demás" porque me parecen tan insignificantes] personas son felices y cómo no se martirizan, pues algunos [Como yo] podemos estar muriéndonos por dentro, revelando nuestras entrañas con afilados y relucientes cuchillos y, ellos como si nada. ¿Cómo chingados le hacen? No sé, puede que ellos, al ser tan insensibles, las horas transcurran con mayor comodidad que para nosotros los jodidos... -Cojo un cigarro de mi bolsillo, lo prendo y fumo- ¡Claro! Es que son gente "pen-de-ja".
Oh, de nuevo les imploro una disculpa. Me fui del mundo y los abandoné con mis amargados comentarios de la sociedad... -Apago el cigarro, vuelvo la mirada hacia usted, mi público- ¿Qué? No me miren así... de acuerdo -Rayo lo antes mencionado y lo corrijo-, mis amargados comentarios sobre esa "ramera". ¿Felices? ¿Por qué le digo así a mi mu-mmm-mu-muj-mujer? Porque lo merece, porque me ha sido [Aún no puedo decirlo, duele todavía] infiel.
¿Qué creen? El gato se aventó por la ventana, es tan inútil. Regreso.
